Por Intestino Irritable

Por Intestino Irritable
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Padecer de intestino irritable representa el sufrimiento de muchas alteraciones digestivas que recaen y perjudican la funcionalidad de la última parte del intestino grueso, conocido como colon. Estas alteraciones traen a su vez problemas adicionales como las detestables hemorroides.

Las hemorroides o almorranas son producidas por la dificultad de avance que tienen los fluidos sanguíneos por las venas alojadas en el recto y el ano. Estas pueden inflamarse y según su progreso se clasifican en 4 grados.

En cuanto al a acción del síndrome de intestino irritable, esta enfermedad se origina por la coincidencia de diferentes factores perjudiciales, entre ellos la reiterada aparición de bacterias malas, dificultades de comunicación entre el cerebro y los intestinos, y la inmunodeficiencia.

El organismo humano es todo un conjunto que debe trabajar en armonía para mantener a la persona con buena salud. En el caso sufrir intestino irritable es casi inevitable padecer pronto de hemorroides dolorosas y agotantes.

Como el Colon Irritable produce hemorroides

La mayoría de los casos de intestino irritable comienzan a padecerse cuando el paciente ha estado atravesando anteriormente por infecciones gastrointestinales de origen bacteriano. Esto ocasiona descontrol en el aparato digestivo desde la boca del estómago hasta el orificio anal.

intestino irritable y hemorroides
colon irritable y hemorroides

De allí se desprende la realidad de que una persona con intestino irritable sea también un paciente con hemorroides. Y lo que es más molesto es que depende de lo saludable que seas con respecto al estado de tus intestinos es que mejorarán tus hemorroides.

Es decir, que si no tomas medidas de cuidado para mantener los intestinos en armonía estarás aumentando las posibilidades de que tus hemorroides empeoren. En ese sentido, ya no solo te aquejará el colon irritado sino también las venas hemorroidales.

Tener el síndrome de intestino irritable te lleva a tener hemorroides porque puede producirte los siguientes efectos:

1.     Presión por evacuar

El intestino cuando está irritado genera la sensación de tener que defecar cuando el cuerpo realmente no está preparado. Normalmente si una persona tiene dolor de estómago creerá que sentándose en el retrete podrá aliviarlo.

Pero esta acción solo hace que presiones demasiado el esfínter y lo que vas a conseguir es que este músculo se estrese y sus venas se llenen con más sangre creyendo que es lo necesario para poder evacuar. En realidad lo que se está haciendo es recargar las venas y producir su extensión.

La presión por evacuar que recibe el esfínter siempre va a ocasionar traumas venosos que se irán manifestando poco a poco con las hemorroides. El intestino irritable será muy consejero en los procesos digestivos porque puede hacer que te esfuerces cuando no hay necesidad.

2.     Generación de gases irritantes

Otra de las cosas que se sufren al tener intestino irritable es la generación de gases tóxicos e irritantes para las paredes del recto y las venas contenidas en ellas. Los gases son formados por los mismos alimento que consumes y si no llevas una dieta adecuada estos serán muy molestos.

El paso constante de los gases irritantes por el orificio anal pueden iniciar el desarrollo de abultamientos en las almohadillas conocidas como hemorroides, y este efecto al mismo tiempo irrita la submucosa rectal. Precisamente estas condiciones son las que ocasionan daños anales.

En algunos casos aunque el paciente tenga una alimentación relativamente sana, los intestinos pueden mal procesar esas comidas y mantenerlas por más tiempo de lo necesario.

3.     Constipación

Un gran detonante de la presencia de hemorroides al sufrir intestino irritable es la constipación. Si la materia fecal se queda atorada en los pliegues de los intestinos, estas se harán más fétidas y duras. Cuando se está constipado es común que se haga mucha fuerza para votar las heces.

Igualmente la constipación por tener intestino irritable puede aparecer de forma repentina a causa de alimentos que en otras oportunidades no han ocasionado la irregularidad. Al ano no estar preparado para la presión por el estreñimiento, sus venas alteran su tamaño exageradamente.

En los momentos de constipación a causa del intestino irritable se llega a sentir un dolor inaguantable tanto en el estómago como en el ano. Esto va dando espacio a que se contenga más sangre en los músculos anales y las hemorroides se dilaten.

4.     Diarreas prolongadas

En el principio del síndrome de intestino irritable y las hemorroides es común pasar por diarreas prolongadas. Tener diarrea es un efecto de que el estómago no tolera algún alimento o medicamento y tiene la necesidad de expulsarlo.

Quien ha experimentado tener intestino irritable sabe que la diarrea suele ser repentina y durar varios días antes de calmarse y que comiencen otras molestias asociadas como la constipación, los vómitos o nauseas. Pero lo que también se genera en ese intervalo es el debilitamiento del esfínter.

Los músculos del ano sufren mucho con las diarreas, no porque las heces sean duras o flojas sino por el paso constante de estas a través del recto lo que obliga a llevar grandes cantidades de sangre al área para aguantar y soltar los desechos fecales. De allí la aparición de hemorroides.

Este tipo de efectos también requiere que el área se esté aseando constantemente, por lo que el papel y en empeño con que se hace la limpieza también dilata las venas superficiales que están en las hemorroides.

5.     Poco deseo de comer

Aunque parezca fuera del caso, el poco deseo de comer que te produce el intestino irritable también es causante de hemorroides. La razón es que el cuerpo no recibe los volúmenes nutricionales necesarios y el mismo cuerpo se obliga a trabajar en alerta.

Los malestares sentidos por sufrir de intestino irritable pueden hacerte pensar dos veces antes de consumir cualquier alimento por más buena reputación que este tenga. Pero aunque no lo sepas, la mala alimentación interfiere en la circulación de la sangre y demás funciones importantes.

El ano particularmente requiere de una buena irrigación sanguínea para poder tener control de lo que se deja salir por él y si la sangre pasa débilmente se podrá estancar formando las hemorroides y haciéndote tener sensación de humedad que puede deberse a incontinencia rectal.

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